El cáncer de próstata (CaP) es el cáncer más frecuente del tracto genitourinario masculino. Es una enfermedad que aparece comúnmente a partir de los 50 años y su pico máximo es después de los 65 años, aunque en los últimos años se ha presentado con mayor frecuencia en hombres menores de 50 años. De acuerdo con las estimaciones del proyecto GLOBOCAN[1] 2018, a nivel mundial el CaP es la segunda causa de cáncer en hombres y quinta causa de muerte por cáncer en el mismo sexo.
[1] GLOBOCAN. Proyecto de registro de las estadísticas del cáncer en el mundo, de la Agencia Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC), agencia autónoma de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En México a pesar de que la incidencia de CaP es tres veces menor que lo observado en Estados Unidos de América, la mortalidad por esta causa es mayor (11.3 vs. 9.8 muertes por cada 100 mil hombres) y representa la 1ª causa de cáncer y mortalidad en hombres.
El acceso a diagnóstico y tratamiento oportunos es una de las condiciones asociadas a la mortalidad y la diferencia en este acceso podría explicar la disparidad en la mortalidad por cáncer de próstata observada entre las diferentes regiones en el mundo.
Si revisamos la gráfica de prevalencia en hombres en nuestro país de Casos de Cáncer en 5 años, encontraremos que dentro de las 15 primeras causas se encuentran dos cánceres del tracto urinario a nivel general (riñón y vejiga) y cuatro cánceres del tracto genitourinario en hombres (próstata, riñón, vejiga y testículo), de ahí la importancia que representa la urología y fundamentalmente de la urología oncológica en la atención a los pacientes con cáncer en México.
La atención de los pacientes con cáncer genitourinario en nuestro país se lleva a cabo principalmente en las diferentes Instituciones de Salud de las cuales el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) atiende a la mayor parte de los pacientes, y la consulta en el medio privado representa el 2º lugar de atención médica de los pacientes con cáncer.
El cáncer de próstata en los países desarrollados o llamados del primer mundo se diagnostica en etapas tempranas en un 76% (es decir, cuando el tumor está dentro de la próstata y no ha salido de ella), en etapas con afectación regional en un 18% (el tumor ya salió de la próstata afectando los tejidos cercanos a esta) y en etapas avanzadas o metastásicas (el tumor ya afecta estructuras u órganos en otras partes del cuerpo) en un 6%[2].
En nuestro país, desafortunadamente en el momento de diagnosticarse el cáncer de próstata es totalmente opuesto, es decir, solo en un 30% de casos aproximadamente el tumor está dentro de la próstata (etapas tempranas), y en el 70% de los hombres cuando se diagnostica esta enfermedad tiene el cáncer de próstata afectando los tejidos cercanos o con afectación de otras partes del cuerpo (enfermedad metastásica).
La causa de esta disparidad en el momento del diagnóstico del cáncer de próstata, que para nuestro país es alarmante, radica en que un porcentaje aún muy alto de hombres no acude a revisiones periódicas a partir de los 50 años, o antes en caso de tener antecedente de familiar directo que haya tenido cáncer de próstata (abuelo, padre, hermano). Todavía hace falta mucha conciencia por parte de los hombres en nuestro país el tener en cuenta que todos somos susceptibles a padecer esta enfermedad, aun si tener ningún síntoma, y que el pronóstico está directamente asociado al
diagnóstico y tratamiento oportunos, condiciones que a su vez influyen directamente en la posible curación o muerte relacionada con el cáncer.
Si bien es cierto que en términos generales la atención médica y el tratamiento primario del paciente con cáncer es principalmente por el cirujano oncólogo (en diversas subespecialidades), o el oncólogo clínico, en el área del cáncer del tracto genitourinario el especialista con mayor experiencia para el manejo de esta patología es el urólogo y principalmente el urólogo con entrenamiento en urología oncológica, es por ello la existencia de la urología oncológica, especialidad que se encarga del manejo primario, interdisciplinario, o multidisciplinario y seguimiento de dicho cáncer.
En la actualidad, el manejo del paciente con cáncer de próstata, y de la mayoría de los cánceres, idealmente debe efectuarse por equipos multidisciplinarios en donde existe una comunicación estrecha de un grupo de profesionales de la salud con las competencias adecuadas para considerar las opciones de tratamiento y la atención del paciente (urólogo, idealmente urólogo oncólogo, radio-oncólogo, oncólogo médico/clínico, médico nuclear, médico especialista en manejo de dolor y cuidados paliativos, etc.).
El ser portador de cáncer de próstata o del tracto urogenital, independientemente de enfrentar un padecimiento potencialmente mortal que puede requerir múltiples formas de tratamiento como cirugía, radioterapia, quimioterapia, etc., tiene la característica que afortunadamente muchas de las formas de presentación del cáncer en el aparato genitourinario pueden ser potencialmente curables, si este es atendido en forma oportuna y por el especialista correcto.
[2] National Cancer Institute. Surveillance, Epidemiology and End Results Program Cancer Stat Facts: Prostate Cancer Seer.cancer.gov 2020
Se habla mucho de la molestia que genera la exploración o tacto rectal, de la pérdida de “virilidad” y del riesgo de “cambiar preferencia sexual”, pero… ¿existe alguna verdad en ello?.
La cirugía de cáncer de próstata, prostatectomía radical, permite extirpar por completo la próstata y erradicar el cáncer cuando éste no se ha extendido fuera de la glándula prostática.
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