Como se ha mencionado en los artículos previos, es cierto que cuando se trata de un cáncer de próstata en su etapa inicial, la exploración rectal sería insuficiente para detectar la presencia de un tumor, pero si puede proporcionar información sobre zonas de anormalidad que sugieran la presencia de un tumor en el interior de la próstata. Recordemos que en etapas iniciales el cáncer de próstata es asintomático en la mayoría de los casos. Los cambios que busca identificar el médico y que pudieran sugerir la presencia de un tumor son principalmente: cambio en la consistencia de la próstata, es decir, se detecta dura (habitualmente es blanda), presencia de irregularidades en su superficie como “prominencias” (nódulos) o superficie rugosa (habitualmente es lisa), pérdida de la movilidad (habitualmente puede desplazarse o moverse con el dedo explorador). Esta información no es posible obtenerla por ningún otro medio de exploración, estudios de laboratorio o de imagen y son parte fundamental en la investigación de un probable cáncer de próstata, más aún si retomamos lo mencionado en el artículo del antígeno prostático específico, donde se señalaba que los tumores de próstata más agresivos habitualmente pueden mostrar niveles de antígeno prostático específico (APE) en rangos de la normalidad o inclusive por debajo de niveles normales esperados para la edad del paciente y; sin embargo, prácticamente el 100% de estos tumores agresivos son altamente factibles de detectar, por médicos preparados, al identificar alguno(s) de los cambios en la próstata mencionados mediante el tacto rectal.
Es muy importante señalar en este momento que ni el APE ni el tacto rectal realizados en forma aislada van a detectar un probable cáncer de próstata. La combinación de ambos constituye la mejor forma de llegar a un diagnóstico temprano y oportuno de cáncer de próstata.
Se habla mucho de la molestia o el dolor que genera la exploración rectal, de la posibilidad de generar incontinencia en el hombre (es decir no poder controlar las evacuaciones), de la pérdida de “virilidad” y del riesgo de “cambiar preferencia sexual”, pero… ¿existe alguna verdad en ello?.
Si bien es cierto que toda exploración que implique revisar la zona genital (considerada íntima), es incómoda para todos los pacientes (ambos sexos) y algunos procedimientos generan alguna molestia o dolor, la intensidad de la molestia ciertamente estará relacionada con el nivel de tolerancia (umbral al dolor) del paciente, pero principalmente lo determina la predisposición psicológica existente; es decir, "lo que le han comentado otras personas al paciente, aunque no hayan tenido dicha exploración". Podemos afirmar con base en la retroalimentación de nuestros pacientes (y la recibida por muchos de nuestros colegas de profesión) que la revisión es principalmente incómoda más que dolorosa y su duración es de apenas unos segundos; de hecho, la gran mayoría de los pacientes se sorprende de los segundos que dura la exploración, expresando abiertamente que “tenían otra idea”. Podemos afirmar, por otra parte, que la revisión ginecológica a la que se someten las mujeres, en forma periódica, es sumamente más molesta, más incómoda y la duración de la exploración, que inclusive requiere algunos instrumentos, es de mucho mayor tiempo y no por ello dejan de tener conciencia en el beneficio que representa efectuarse dicha exploración.
El resto de los “dichos urbanos”, los relacionados a la incontinencia, la virilidad y el cambio de preferencia sexual son totalmente falsos, ningún paciente queda incontinente, pierde virilidad o cambia de preferencia sexual. Desafortunadamente son eso “mitos urbanos” que predominan en nuestra sociedad -e independientes del nivel social- y que solo provocan desinformación y porque no decirlo “temor” en la población masculina.
Si se logra comprender la importancia que representa esta forma de exploración y el beneficio que representan esos segundos de incomodidad, sobre todo si es realizada por profesionales médicos dedicados al área del sistema urinario, la realidad en nuestra población masculina será diferente, al conseguir detectar en una forma temprana el cáncer de próstata y convertirlo en una condición potencialmente curable, de lo cual en la actualidad, desafortunadamente, solo puede beneficiarse a un 30% de nuestra población masculina.
UOS 21 está constituida por médicos profesionales con la mayor experiencia en el área de urología oncológica no solo comprometidos con ofrecer la mejor alternativa de tratamiento que requiera el paciente con cáncer de próstata, estamos convencidos que la única forma de modificar la tasa de mortalidad por cáncer de próstata en México, es a través de brindar la oportunidad de su detección en forma temprana y oportuna.
En el campo de la urología, la cirugía robótica se ha convertido en una tecnología transformadora, que ofrece a los pacientes una alternativa mínimamente invasiva y muy eficaz a la cirugía abierta tradicional.
En el marco del Día Nacional de la Lucha contra el Cáncer de Próstata, que se conmemoró el 29 de noviembre, a continuación reproducimos la nota de Patricia Rodríguez Calva, publicada el día 29 de Noviembre 2023, para Excelsior:
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